os voy a contar una..., de las historias del mar....
El chiquito pueblo, encaramado en la pendiente y amontonado sobre el pequeño puerto, bosteza... y sacude las sombras de la pasada noche, al ritmo de las campanas de la orgullosa torreta de la iglesia, blanca y sencilla, como sus feligreses, gente de bien......gente de mar.
Es noviembre, el viento y el frío, dejan la playa vacía, las hojas desaparecen y los pocos visitantes también. Se corta el suministro de agua corriente, lo que marca una línea divisoria entre los lugareños, y los demás... sólo los primeros tienen sus propios pozos y pueden permanecer en las duras condiciones del invierno, cuando el viento sopla con tal fuerza, que los ventanales que asoman al puerto, se comban hacia adentro.
Dicen los viejos.- " si no puedes aguantar el invierno, no te mereces el verano".
Los primeros en unirse al despertar de sus vecinos son Tomás el panadero y Margot, en la taberna..., que situada frente al malecón tiene unos ventanales de amplias dimensiones y dilatadas experiencias en tormentas y oleajes que se han ido rindiendo a sus batientes.
Es un lugar muy espacioso y acogedor, en el centro de la sala, para dar calor a todos los parroquianos por igual, esta situada una gran chimenea, donde siempre quedan brasas y rescoldos de la última queimada de la noche anterior...
Las maderas de sus paredes están impregnadas de olores familiares, a whisky, tabaco de hoja y salitre..; hablan de sueños de juventud, de cantos de sirenas...
Te relatan si sabes escuchar, historias de oscuros naufragios, reencuentros.... y grandes capturas que hicieron crecer la ambición de unos pocos y el temor de la mayoría.
Margot, jamás cierra las puertas, cada día, cada noche, alguien puede quedar solo.......en mar adentro, necesitar un grupo de rescate, y allí siempre se encuentran los que salen con ánimo renovado y los que regresan con hambre de cocina y de caricias.
Todos se alimentan de una pasión ancestral por el océano, y demuestran ser intrépidos marinos en las condiciones mas extremas,......pero eso es afuera, cuando los barcos llegan a puerto, danzando entre los cormoranes y avanzando por el estrecho canal.., hacen sonar sus sirenas.- felices por la captura.- por el regreso...
dejan el faro a su izquierda, por el otro lado, la orilla parece tan próxima, que hasta se podría extender la mano y tomar una jarra de cerveza del mostrador de Margot.
Un hombre espera y bebe despacio de un vaso caliente, ensimismado, recuerda una lección ancestral, grabada en sus arrugas " nunca subestimes el poder de aquello que inspira temor o asombro".
Hoy se ha instalado una sólida bruma que forma un velo gris , húmedo, que impide ver el naufragio...y dispara la sirena de niebla del cabo.
No importa...., también esto forma parte del ritmo natural de la mar.

servido por dawn 8 comentarios compártelo





sirenasilente dijo
Me alegra verte por aquí. Estaba por Ciudad Blog queriendo dedicar la última lectura a este escrito tan sugstivo.
Me lo leí por encima, pero quise releerlo. Aquí acabo de hacerlo.
Imagino que ya sabes que soy http://ciudadblog.forogratis.es/foro/weblog.php?w=5
Ahora funciona.
Aquí queda la visita.
Vuelvo a ver las novedades del foro.
Me parece una narración perfecta.
Te felicito.
Besos :)
7 Mayo 2008 | 06:35 PM