dawn...último capítulo y epílogo.
Ray tenía todas las salidas de la Autovía controladas, Había colocado patrullas en cada acceso y el mismo llevaba la sirena disuasoria en su coche. La encontrarían, Dawn le había llamado con la información, tenía que estar en la zona del acantilado, era importante cubrir los veinte kilómetros que abarcaba el páramo.
El tiempo no acompañaba, se había ido cubriendo progresivamente el cielo, de nubes oscuras y que presagiaban tormenta, el viento comenzaba a arreciar, y todavía era peor en esa zona alta y despoblada. Pensó en la pequeña, se maldijo por haber sido tan torpe, tenía que haber previsto que el asesino, podría desarrollar una acción semejante al verse acorralado. Pero como podía sospechar que la niña iría a su casa especialmente.
Intensificó su atención en las zonas despobladas, si Laura había encontrado refugio en un árbol, tenía que ser por oportunismo, no había encontrado otro refugio más a mano. Ni un cobertizo, ni casa.
En el llano, aproximadamente a cinco o seis kilómetros delante de él , había un pequeño bosquecillo de robles, se dirigió hacia allí rápidamente.
Fue el mismo pensamiento que tuvo el Captor, no podía haber sido de otro modo. La niña echó a correr y el único refugio que pudo encontrar tuvo que ser el robledal, así es que frenó y dio la vuelta, condujo con cuidado de no levantar mucha polvareda, y aparcó a unos cien metros del roble donde estaba Laura.
A Laura, le pareció escuchar el motor de un automóvil, levantó la cabeza, pero no se oía ya nada, el viento tampoco ayudaba, las rachas levantaban polvo y aplacaban cualquier sonido que no fuese muy cercano. Notaba en su cuerpo el batir de las ramas y el murmullo de las hojas la confundían. Pensó que posiblemente comenzaría a llover, y que sus padres se iban a preocupar mucho por ella. Le volvió la sensación de impotencia y desolación, se olvidó que su posición era sumamente delicada, perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Se levantó indecisa, no había nadie en su campo de visión, probablemente, el Dr. ya estaría a muchos kilómetros de allí. Comenzó a andar agachada, con mucha precaución, intentando avanzar hacía los demás árboles. Ahora si, escuchó claramente un ruido a su izquierda. Se quedó inmóvil. Quizá fuera un ciervo o cualquier otro animal, siguió avanzando con muchísimo miedo y sin apenas levantar la vista del suelo. Otra vez el mismo ruido, seco, extraño, furtivo. No, no podía ser el doctor, él iba en coche..,
No le dio tiempo a más. Oyó y sintió como su cuerpo era aplastado literalmente por un gran peso. Una mano que le hizo de mordaza, le impedía gritar. En su pequeña garganta, latía febrilmente su corazón. Sus manos intentaban zafarse de lo que parecían dos bates de béisbol . Abrió los ojos desmesuradamente.
Un grito de sorpresa se quedó en su cerebro. Ray Wilson, el inspector de policía, el padre de sus amigos la miraba desde su altura y le hacía señales evidentes que se tranquilizase y guardara silencio. A Laura le pareció el “mago de Oz” en persona.
.- ¡Túmbate en el suelo! y no te muevas de entre estos árboles pase lo que pase - le dijo susurrando el inspector, .- Esto todavía no se ha terminado.
El Captor, había intuido movimiento a pocos metros por delante de él. Supo que su presunción de que la niña estaría entre los árboles era real. Avanzó despacio por entre la maleza, hasta que a poca distancia, vio su cuerpecito echado en tierra. Distinguía claramente , su suéter de color azul celeste entre los árboles. Sacó una jeringuilla con una dosis letal de ricina. Él mismo, extrajo las semillas del ricino que cultiva en su jardín, y que considera de gran utilidad, pues, es una de las mayores toxinas conocidas y muy difícil de detectar. Perfecta para la situación. Puede acompañar a la niña a su casa alegando, que se la encontró sin sentido, los síntomas que provocaría en la pequeña, serían parecidos a una intoxicación, seguidos por un coma y parada cardiorespiratoria. Una lástima, pero ella se lo había buscado.
Ya estaba encima de Laura, avanzó los pocos pasos que le separaban del cuerpo con la decisión de un cazador que ve acorralada a su presa. La mano derecha de Wilson, salió disparada desde la nada, como un proyectil y se estampó con fuerza en la parte derecha de la cara del doctor, pero éste tenía la decisión y los músculos en tensión por el momento que estaba viviendo, lo que minimizó el resultado del ataque. Consiguió parar casi toda la fuerza del golpe, pero para esquivarlo dio un paso atrás y tropezó, haciendo que soltase la carga mortal..,
Wilson, se plantó de un salto sobre él y le dio otro puñetazo con todas sus fuerzas, la mandíbula del doctor lanzó un desagradable crujido. Sin esperar resultados, Ray, se le echó encima como una fiera, el doctor se revolvió y le lanzó un puñetazo que recibió en un lado de la cabeza. El Captor se defendía con una fuerza extraordinaria. Consiguió agarrar al policía de un brazo y retorcérselo. Ray con la mano libre, le asestó un golpe en la laringe que le dio la suficiente ventaja, para agarrarle de las muñecas mientras le colocaba las esposas sin contemplaciones.
.- ¿Está Ud. loco inspector?¿ Puedo saber qué diablos es todo esto? .
.- No mucho, sólo el final de su vida tal y como Ud. la conoce.- respondió Ray ,al tiempo que le empujaba hacia adelante y tomaba a Laura en brazos. Ambos podían oír perfectamente las sirenas de los coches patrulla que se acercaban.
Epílogo
El sol de poniente flotaba sobre la casa como una bendición, la tormenta había dejado paso a un atardecer tranquilo y los últimos rayos dorados y naranjas del ocaso, dibujaban entre las nubes rojas siluetas de caballeros andantes y animales mitológicos.
Una agradable música celta, sonaba en la sala de estar de Dawn, la chimenea seguía encendida, aunque la noche ya no se preveía tan fría. Las dos parejas estaban activas, con los preparativos de la cena y poniendo en conocimiento de Arthur todos los acontecimientos de las últimas horas.
.- Crees que eres la jefa ¿eh?. No paras de dar órdenes en la cocina. Que sepas que soy un experto Chef, los precongelados no tienen secretos para mí.
.- Vaya, vaya, así es que el inspector nos ha salido un cocinillas -le contestó Dawn, soltándole un sonoro beso en la mejilla y colgándose de su cuello, para abrazarle sin reservas . - Hum.., da la impresión que necesitas ayuda.
.- ¿Porqué lo dices?
.- Por como soy.
.- Eres una mujer guapa e inteligente..,
.- Y un bicho raro, que te ha seducido y no te deja cocinar.
.- Con una rapidez, no exenta de ternura, Ray le cogió de la cintura y la atrajo hacia sí.
.- ¿Que te parece?, si yo agito el martini y tu metes..,
.- Yo agitaré - contestó Dawn.
.- River, gruñia y se tapaba sus peludas orejas con las patas. No estaba habituada a escuchar estas conversaciones en casa. Mientras tanto, en una celda de alta seguridad de la prisión federal, un hombre que había visto truncado su objetivo, solamente podía repetir estas frases de Wormwood, las decía con cadencia, como un agrio lamento..
“Aunque no pueda volver la hora, del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores, no debemos afligirnos,
pues, encontraremos la fuerza, en el recuerdo “.
Fín














Jesús dijo
Sí que has trabajado duro en Dawn, Dawn. ¿Un respiro? Creo que te lo has ganado.
Un besote.
4 Febrero 2009 | 01:04 PM